16.1.09

Hasta que cese la matanza (35)

DESTETANDO A LA MUERTE

....Estoy destetando a la muerte,
negándole mis pechos,
dejándole llorar para que aprenda,
para que cese de chupar almas de niños,
y mastique el acero de las balas.
....Pero ella grita, exige, se revuelve,
pide el pezón con insistencia,
quiere el calostro del conflicto,
la sangre que mana de la herida.
Su boca tiene el tamaño exacto
de nuestros gritos,
y sus dientes los dos dedos
de locura que le sobran a la guerra.
....Será sopa de piedras lo que almuerce,
mil voces que se alzan lo que coma,
millones de palabras lo que cene.

Luisa Fernández.