1.1.17

Sobre la División de Derechos de Gracia y Otros Derechos

Hay gente
que separa sus apellidos con comas
porque uno sólo de ellos
ya contiene guiones, preposiciones
y alguna que otra conjunción.
Nacen con un usted debajo del brazo
y uñas limpias con las que nunca tendrán que arañar la tierra.
Publican sus nacimientos, muertes
y otros contratos económicos
en las páginas del ABC.
Nosotras en cambio
sólo tenemos compuesto
a veces el nombre.
Bajo el brazo hay vacío.
Con esa gente compartimos
un mismo despacho,
aunque de distintos sillones.
Allá donde reclaman
las gracias que un rey le regaló
a los que siempre supieron estar
en el bando que gana,
debemos ir a reclamar
esos derechos: los otros.
Llaman otros derechos
a lo que la estirpe que guarda la dignidad en sus entrañas y uñas
con las que rebuscar los huesos,
llama democracia.
Quizá también compartimos
la indignación,
aunque sea de distinta naturaleza:
Ellos se preguntan
por qué tienen que compartir nada

con quienes fusilaron.

15.12.16

Rotación y Traslación

El planeta que habitamos
no deja de moverse
sobre sí mismo, cambiando el ángulo,
alrededor del sol
y sobre varios ejes que soy incapaz de entender.
Cubre la distancia entre nuestras casas
en el rato que llevo gastado en estos versos.

Y mientras,
yo aquí,
esperando que encuentres tiempo
para acercarte.

24.11.16

Que no queden en silencio
mis cadenas
Marcos Ana

Hoy la gente buena estamos tristes,
hoy la libertad está llorando
porque se le ha ido un compañero.
Quienes sabemos que la dignidad
está en el compromiso
sentimos que hoy el mundo es un poco peor
porque nos dejas.
Te vas sin que hayamos saldado la deuda.
Siempre al pie del cañón,
las gracias que este país
tardará en darte
las convertiremos
en el ruido que provocan las cadenas.
Poeta puño en alto,
por siempre.

3.10.16

Ahora mismo,
en algún lugar del mundo,
son las 2 de la tarde,
minuto arriba, minuto abajo.
En algún lugar del mundo,
a las 2 de la tarde,
alguien ha acabado de comer,
quizá está reposando
o de vuelta corriendo a la jornada.
En otro lugar del mundo,
quizá no muy lejos del anterior,
otro alguien a las 2 de la tarde
no ha comido aún,
ni lo hará hasta que acabe
su largo trabajo.
En un lugar distinto a los dos anteriores,
cuando sea esa misma hora,
una persona cualquiera
-la estadística nos dice
que probablemente mujer-
no comerá.
A esa hora ni a ninguna otra.
Y todo esto no es
porque el mundo sea redondo
 sino porque alguien,
sea la hora que sea
en el lugar del mundo en el está,
ha decidido que así sea.
Y porque nadie, aún,
ha roto sus manecillas.

16.9.16

Hay caos armónicos,
esos relacionados con los fractales
que nunca llegué a entender
y que quizá por ello me gustan tanto.
Carezco de esa armonía:
apretada sucesión de absurdos
en la que a veces sospecho tener razón

aunque luego recuerde que estaba equivocada.

30.8.16

El mundo está tan jodido
que en ocasiones
lo único para evitar lágrimas
se reduce a algo tan simple
como bajar las expectativas.
Sin embargo,
seguiré llevándome golpe tras golpe,
desilusiones de las que perdí la cuenta
con tal de no renunciar a mis sueños.

5.8.16

 A las Trece Rosas

Os fusilaron.
Joder que si os fusilaron.
Os fusilaron los fascistas,
los de la mujer en casa y maltratada,
los de la educación para los niños de los ricos,
los de viva Franco, viva Juan Carlos y su hijo Felipe,
los del reparto de hostias,
los de matar a quien piense igualdad.
Os fusilaron, hermanas.
No moristeis por nada,
os lo aseguro.
Poco más tengo más que mi conciencia y por eso lo sé.
Volverá la justicia que nos robaron.
Cuando cada libro de texto recuerde vuestra lucha,
cuando las feministas no olvidemos vuestros nombres,
cuando cada pueblo tenga una calle en vuestro honor,
cuando sea tricolor
la bandera que nos una,
la democracia habrá vuelto a este país.

7.7.16

Combato a la tristeza emborrachándola
aunque la muy cabrona
aguanta el alcohol mejor que yo.
Me da mil argumentos,
la insulto, la mando a la mierda.
Hasta en el debate me supera.
Se sabe más hermosa,
más graciosa, más lista.
Sabe responder a los desplantes.
Tiene una bonita mirada.
Se ríe de cada ridículo de mi existencia.
Lo que más odio de mi tristeza
es la superioridad con que me mira.
Sabe perfectamente que yo
no soy nada sin ella.

5.7.16

Me observa mi reflejo roto
desde un espejo sin tara.
No se atreve a preguntarme.
Se acobarda, como fiel sombra,
tras los gritos
que sólo a ella le ofrezco.
Sus ojos cambian de color
como los míos,
siente mi cansancio,
a veces pienso que la vergüenza que siento
jamás fue mía
sino que se la cogí prestada.
Conozco todas las preguntas
que no realiza.
Ambas sabemos que ninguna rotura
compensará esa respuesta.

1.7.16


Pero sólo lo segundo
me impulsa a escribir.
Bertolt Brecht

Quiero escribir poemas
sobre tu sonrisa
y no sentirme culpable
ni avergonzada.
Convertir en verso
cada gemido
que me provocas
como si las derrotas no fueran propias de nuestra estirpe.
Atreverme a rechazar reuniones
a cambio de una cerveza, un polvo
y olvidar, por un rato,
todas las luchas que tenemos a medias.
Nos tocaron malos tiempos para la lírica,
el sexo y el compromiso.