A mi abuela le gustan
algunos de mis poemas,
otros no.
Ya sabéis de cuáles hablo,
de los indecentes.
Los que hablan de mis pechos,
mis orgasmos
o tu cuerpo desnudo.
Quizá también los que hablan
de mis hurtos infantiles
o los pecados en general.
Los que hablan de Dulcinea jodida
o de echar un polvo en ascensores.
Tengo un poema que habla
de que Blancanieves debería estar muerta
o de una magdalena seca.
¿era eso la decencia?
Pues menuda putada.
2 comentarios :
me tomo un té granaíno con la satisfacción de leerte de nuevo
esta metapoética de la indecencia me ENCANTA...directa, clara ¡¡ jugando con los códigos de los abuelos y las cuestiones infantiles
me gustan tus personajes ¡¡
un orgullo haber estado contigo en el curso del ESCORIAL... repites este año??? yo creo que SI
tb una convocatoria de PUERTOSÍA, di a nuestra marina que te cuente
bs
Ya le preguntaré a Marina, qué suspense!!
Supongo que sí ire a El Escorial este año, cómo perderse una experiencia tan maravillosa!!
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