11.2.09

Entre los trece y los catorce años
me enamoré,
como nunca antes
y para siempre,
cinco o seis veces
-el resto fueron simples caprichos pasajeros-.
De los quince a los dieciocho
llegué a enamorarme
dos veces del mismo chico;
hace unos meses le vi
y él no quería haberme visto.
No me apetece tener que arrepentirme
de cada locura amatoria
de mi adolescencia,
ahora todo es más sencillo y tranquilo,
pero cómo echo de menos los subidones.

2 comentarios :

MarioJPC dijo...

Por lo menos has evolucionado...
Yo permanezco atascado...
Con corazon de quinceañero...
Ya con veinticuatro febreros...

Amorín dijo...

Mirar para atrás y arrepentirse, de lo que hizo esa otra persona que fuimos, nos dice que seguimos vivos.
Un saludo.