13.2.09

Ya dije en un poema anterior
que no soy el ángel caído.
Si te soy sincera,
dudo que nadie lo sea.
No creo en el mal todopoderoso,
tampoco en el dios omnipresente.
Eso sí,
conozco a un grupo,
y tú también,
que se parece mucho a ese diablo
de los cuentos de irse a la cama.
Vestidos de traje caro,
no muy guapos
aunque se lo creen.
Ruines, mentirosos, farsantes,
maniqueos, maquiavélicos,
reyes del "y tú más,
ahora me enfado y no respiro".
Reclaman a su prójimo
la dignidad que, ya hace tiempo,
perdieron en las alcantarilla donde viven.
Tú ya lo sabías,
pero debemos divulgar el mensaje,
aún quedan incautos
que no les conocen.

1 comentario :

Hipertextos dijo...

Mani de Babili ("Puerta de los dioses"), o Mani el Viviente, fundador del maniqueismo (reforma del mazdeismo) bajo la protección del Sha Pur (Shapor) de Persia, fue torturado durante 20 días y crucificado sobre las puertas de la ciudad en el año 275 (ó 278) (Ver Hª del Mundo de la Unesco).
Fundó la Iglesia de la Luz, basada en la igualdad de todos los hombres y mujeres, el conocimiento y el amor, y tenía seguidores (según la arqueología) en Anglia, Galia, Hispania y Asia Central ya en el mismo s. III.
Cuando sus seguidores formaron comunidades independientes del orden imperial y se constituyeron como poder paralelo, los magos mazdeistas obligaron a una persecución de exterminio contra ellos, lo que provocó su dispersión por todo el orbe y la creación de comunidades maniqueas por doquier.
Un dato que sólo estudiando con detalle el "románico" verás es que: Los edificios tenían todos varios pisos (el soporte de las vigas suele estar visible en la piedra). Las "iglesias" eran casas fortificadas, comunidades municipales, ayuntamientos y, sobre todo -Boí-Tahull- el pantocrátor (le pendu no aparece hasta el gótico inquisitorial) lleva un libro en la mano, siendo Mani el único -antes de Muhammmad- que escribiera varios libros con su doctrina, de su propia mano.
Insultar llamando maniqueo, cínico o cohen, es usar el racismo católico que padecemos en el lenguaje, y l@s poetas han de crear con productos ecológicos, sin transgénicos con efectos subliminalmente secundarios. Un saludo con barretina. Carles.
Ps: Las letras de la clave (ignitali) me recuerdan Gitáñjali ("el canto de la paz"), de Tagore (Thalkur). Si no lo has leído no sabes qué te pierdes, sobre todo traducido por Zenobia Camprubí, la esposa de Juan Ramón Jiménez (Ed. Aguilar).