29.12.10

Te invito esta noche a cenar a mi casa.
Hay pescado a la plancha
y una sencilla ensalada
-es todo lo que mi nevera
puede ofrecernos-.
Podemos alargar la sobremesa
con licor de hierbas,
una charla de política,
me debes unos poemas,
y manitas sobre la mesa.
Puedes elegir más tarde
si desnudarnos en el sofá
o en la habitación
-aunque ya te adelanto
que acabaremos en la cama-.
Madrugo mañana,
pero te invito a quedarte
hasta que suene el despertador,
quizá un rato más;
ya se nos ocurrirá
en qué gastar el tiempo
y qué excusa poner a los jefes.
Si no te gusta esta opción
también puedes volver a tu cama
tras un número prudente de orgasmos.
Podemos negociarlo todo,
pero esta noche
te invito a cenar a mi casa.

1 comentario :

Christian de Kell dijo...

Espero leer pronto tu siguiente poema...

y que dejes algun comentario en alguno de los mios!!!!!