4.8.09

La habitación,
tras una noche muy larga,
huele a gato muerto.
Me levanto a abrir la ventana
e intento recordar a qué olía antes.
Esas gotas de vino sobre tu camisa,
los suspiros en mi cuello,
música de fondo que olvidé.
No lo consigo.
No sé a qué huele el sexo antes de que suceda.
Su sabor, sin embargo,
me es conocido.
Sabe a ese toque salado
de todo un día de trabajo,
a risa inocente que conoce lo que pasará,
a esas gotas de vino sobre tu camisa.
El cuarto ya se ha aireado
y vuelve a oler a nada,
la próxima vez, lo prometo,
desde el principio,
me fijaré en todos los detalles.

2 comentarios :

amor y libertad dijo...

todo lo que sea estar vivo es válido

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

me gustó leerte, seguiré haciéndolo