24.11.05

Siempre, sentada en el balcón, mientras los niños se acababan el desayuno o esperando que se hicieran las lentejas.
Siempre la misma gente, los chavales que se iban a clase, o los que se quedaban jugando al futbolín. Antonio abriendo el bar por las mañanas con su camisa blanca impecable y cerrándola por las noches, goteando grasa. Viendo a las vecinas recorriendo la avenida de San Diego para hacer la compra, buscando si Paco habrá bajado el precio de los tomates o si doña Alicia sigue con la leche de oferta.
Siempre, sentada en el balcón, hablando con Paquita. "Buenos días, ¿qué tal?", "¿qué pones hoy de comer? Yo, lentejas, que hoy es jueves", "¿qué tal tu Carlitos?, está muy crecido". "Mira, de donde Alicia sale la Teresa, seguro que aún tiene la leche rebajá". "Sí, si bajo a comprar te subo un par de litros".
Siempre, sentada en el balcón, viendo como cambiaban las cosas. "qué frio hace hoy", "oye, por cierto, el otro día me crucé con Carlos, qué grande está ya, estudia para abogado, ¿no?" "Hay que ver, qué pena da San Diego sin la tienda de la Alicia, pero oye, que van a poner un Burger King".
"Qué sofocón, madre mía, si no fuera por el qué dirán, me quedaba con la faja ahora mismo". "Bueno, no sé si te enteraste anoche, bueno, no te vas a enterar si se enteró toda San Diego del estruendo que armamos". "Sí, hija, sí, a eso de las 4 que casi le da un ataque a mi Francisco de cómo se despertó". "Se nos cayó el mueble, el de los cacharros, sin avisar siquiera". "Ni un plato entero me queda, si no te importa, luego me cruzo y me dejar un par, al menos para poder comer hoy, a la tarde ya le digo a mis nietas que me compren alguno". "¿Que por qué se cayó?, por qué va a ser, si estas paredes ya no sirven ni para colgar postales". "No sabes las ganas que tengo de que nos den el piso ya". "La chica de las casas me ha dicho que estará dentro de poco". "No sabes las ganas que tengo".
Siempre, sentada en el balcón, ya casi sin niños a los que escuchar. "Si, hija sí, acabando la mudanza". "Menos mal que nos han ayudado las niñas, que si no no acabamos". "¿Las caderas? Pues como siempre, un día mal y otro peor". Oye, ¿Cómo le va a Carlos en su oficina? Claro que mal pagado, ¿no están todos mal pagados? Fíjate en mi Marta, enfermera que es y trabajando por dos duros". "Ah, la casa, preciosa". "Tenías que verla, qué grande es, tiene dos habitaciones, y con ascensor".
Siempre, recordando mi balcón, desde mi nueva ventana, esperando que se hagan las lentejas. Debería ser feliz, pero no se ve san Diego tras el cristal.

9.11.05

Me cuentan lo mal que lo pasaron los rojos
por ser rojos,
y no azules.
Esclavizamos a los negros
por no ser blancos,
como nosotros.
Los amarillos pelean con espada,
nosotros con fusiles.
Lo primero que me enseñaron,
en la escuela,
fueron los colores.
Esto explica la historia.
La humanidad.

6.11.05

Madrid

Conozco una ciudad hueca.
Bajo el suelo en que dormimos,
duerme gente.
Me pregunto si se desplomará el suelo bajo nuestro pies.
No estamos hechos para llegar al centro de la tierra
en escaleras mecánicas.

Buscar bajo tierra la libertad
que no encontramos en el aire
es buscar el silencio en vagones de metro.
El bullicio de esta ciudad
no puede ser bueno para nadie.

A quién se le ocurrió hacer una ciudad por pisos,
cómo surgió la idea,
un día,
de hacer agujeros bajo tierra
para coches,
personas.
Como único paisaje
los cimientos que sujetan nuestros sueños.

17.9.05

Anochece en la Plaza de España. Oigo a dos viejecitos portugueses hablando de las enfermedades. Oigo los pitidos de la policía intentando, sin éxito, organizar el tráfico. Oigo ese tráfico caótico que invade Madrid.
Pero si agudizo un poco más el oido, únicamente existe el agua de la fuente, iluminada, cayendo.

2.8.05

Mariuca:
Cántame otra vez la del barquito, parece que me dices cuando hacer ondas con la mano frente a tu pecho. El borriquito, el borriquito, me está pidiendo cuando imitas el tocar una guitarra. Si estiras los brazos me pides un abrazo. Pero ¿qué me dices cuando lloras? Me encantaría poder entenderte, conocer tus alegrías y penas. Saber qué pasa por tu cabeza las 24 horas del día. Pero sé que eso es imposible, porque si no me conozco a mí misma, ¿cómo lograré conocer a alguien que esconde tanta riqueza como tú?

24.7.05

Me has llamado preciosa cuando sabes que es mentira.
Y me pregunto qué sientes ante mi cuerpo.
Cuando la ropa ya no esconde mis huesos, ¿qué te dice tu mirada?

9.7.05

Hoy he despertado riendo. Aún sin mover los labios por el cansancio acumulado, toda yo reía por dentro.
Hoy me he despertado feliz, como hacía tiempo que no lo estaba.
Hoy me he despertado vacía de tanta mierda acumulada en el corazón, y llena de tus ojos, su sonrisa y sus guiños.
Hoy me he despertado esperando que la noche jamás acabara, que tus brazos jamás me soltasen. Hoy algo me has hecho para que la dulzura me hiciera compañía.
Hoy...