7.2.23

Debate sobre el consentimiento

Resístete si quieres nuestra compasión.
Resístete.
Resístete. Mejor, incluso, si mueres.
Convocaremos un emotivo minuto de silencio.
Resístete.
Quizá lo que te pasa es que eres un poco puta.
Nadie puede probar que este incidente no fuera un jolgorio.
Resístete.
Nos vale una heridita. Pequeña.
Algo que nos diga que no eres un poco puta.
Resístete.



Notas (para cuando dentro de unos años, espero, no se pueda entender este poema por sí mismo):

16.11.22

Maestras cerveceras

 Midamos la felicidad como si fuera cerveza.
 
La felicidad 0,0 sería aquella
que es compatible con el trabajo,
que nos permite conducir
para ser continuamente operativos.
 
De la felicidad tostada de elaboración casera
nos dijeron que sólo es para pijos,
para burgueses.
Los currelas no tenemos derecho
a ese disfrutar,
a la tranquilidad de una felicidad
llevada a cabo desde la paciencia y el buen querer.

La más frecuente es la rubia:
la felicidad normativa,
la que te encuentras en cualquier súper
por muy de barrio que sea.
 
Cada uno se busca la suya,
nos sentimos especiales
sintiendo igual que el de al lado.
La felicidad Cruz Campo
o felicidad Ambar
es tan buen elemento identitario
como cualquier otro.
 
La felicidad Mahou es aquella
que nos hacen tragar.
Nos robaron
y se quedaron la producción.



Nota: Tras el golpe de Estado y posterior guerra, la Mahou se quedó en manos de la parte franquista de la familia. Alfredo Mahou, cuenta Antonio Maestre, fue concejal de la primera corporación de Madrid en abril de 1939. 

12.8.22

Volver con una más

Liechtenstein mandó a la guerra a 80 hombres. 
Seis semanas después volvieron 81:
cero bajas
y un convencido que sumaron. 

Resultaron del bando perdedor,
pero de eso nosotras sabemos mucho.

Rendidas de contar bajas, 
por fuego ajeno o amigo.
Hartas de perder mil batallas:
seamos Liechtenstein.

Entremos a cada batalla 
sin vergüenza por librarla,
teniendo claro el objetivo.

Volver las que partimos
y siempre, sin excusa, con alguna más. 

Quizá así,
estemos en condiciones 
de ganar alguna guerra. 

26.4.22

Al decir que la verdad 
era revolucionaria
olvidó la valentía
que se vuelve imprescindible,
aún en mayor medida,
para escupir la pregunta
y desnudar su mentira.

21.3.22

Y se jodió Dulcinea,
ya no quedan Caballeros Andantes.
Alonso, el último,
pidió que le llamaran Quijote;
se rieron de él.
Pidió poder creer,
soñar despierto lo que leía.
Pedimos
todos
poder vivir en los libros.
se rieron de él;
se rieron de nosotros.
Se jodió Dulcinea
y nos jodimos todos.


6.2.21

Lo posible y lo necesario

 

Marcelino, despierta. Nada, que te echamos de menos. Avisa a Josefina, que andamos también huérfanos de ella. Pero no le digas que se asome a este vacío que hoy llamamos realidad. Tantas escaleras arriba y abajo, tantos paseos de la casa a la cárcel, como si en aquellos años la diferencia fuera algo más que unos altos muros. Tantos delitos cuando delinquir era la única manera de ser honestas. Tanta lucha que fue semilla. No, mejor no la despiertes. Descansad. Descansad juntos, que pocos se lo han ganado más. Aquí quedamos, huérfanas.

7.1.21

 
Estaba friendo croquetas
y no acababa la noche de lanzarse a nevar.
En otro punto del globo
el cielo no era nocturno aún
aunque el Capitolio se oscurecía.
Sí, una leve sonrisa
por lo que llamaremos justicia poética,
y Galeano nos guiñó un ojo desde la lejanía.
Un poco asustados.
Mientras freía croquetas
otros cogían apuntes:
quieren oscurecernos.
También ellos están precalentando el aceite,
no les falta ayuda.
No fue hasta la mañana del día siguiente
que comenzó a nevar.

 

24.12.20

 
En mi casa disfrutamos las tradiciones.
Torrijas en semana santa,
el árbol por la constitución,
beber, y mucho, el día de la virgen,
sopa de almendras en nochevieja
e insultar al rey durante el discurso.
Es importante, creemos, respetar
costumbres que nos convierten en pueblo.
Y hay que agradecer el esfuerzo del monarca.
Podría estar perfectamente disfrutando de riquezas
que dentro de 40 años sabremos que tiene.
En cambio, por su compromiso con nosotros, sus súbditos,
año tras año sale a mentirnos
para que en estas entrañables fechas
nos sentemos relajados a la mesa familiar.
Aprendió de su padre.

6.12.20

Comienza la Navidad

En primer lugar hay que subirse al altillo y encontrar todas sus piezas. En mi caso, hay una caja grande y otras más pequeñas que se han ido poniendo de una en una en años alternos sin tiempo luego para organizarlo bien. Las abuelas siempre tienen una caja de galletas redonda porque ellas bien saben que no existe nada que no pueda organizarse en cajas de galletas.

Una vez en el suelo con casi todas las partes -una ley universal provoca que siempre, al menos una pequeña bolsa se esconda-, lo sencillo es encontrar el árbol y lo difícil recordar cómo se ensamblaban las piezas. Por suerte, tras unos minutos descubrirás que es de sentido común y ya toca empezar a decorarlo con objetos inconexos que has recopilados durante años en diversas tiendas de chinos. Únicamente hay tres formas de disponer el espumillón y los muñecos o simples bolas colgantes: una, desde arriba; dos, desde abajo finalizando ceremoniosamente con la estrella superior o el símil que se dé en tu familia; o tres, con niños. En este último caso, la decoración habrá finalizado única y exclusivamente cuando todos y cada uno de los muñecos cuelguen del árbol. En cualquiera de los tres supuestos, no dejas de preguntarte en qué momento has acumulado tanto trasto y te prometes no comprar ninguno más. Comienza la Navidad.

18.10.20

Huelga de vampiros

 

Andan los vampiros revueltos estos días,
y esperan al cambio de hora
para convocar manifestaciones.
Aunque han agradecido,
en un nocturno comunicado,
que los ajos del súper
ya ni sean ajos ni sean na'.
Reclaman que volvamos a tener sangre,
que esa horchata que les corre
a algunos por las venas
les sienta fatal.