PUNTO Y MEDIDA DE LAS COSAS
(de Grito y Realida, 2008)
Los hijos de Abraham
se devoran
al fin
y nos devoran al amparo de la noche -gritaron mientras los degollaban
con la indiferente desesperación de los que están acostumbrados a sufrir-.
El hijo del carpintero -respondí- yace también muerto
bajo una cúpula de cincuenta metros
sin testigos
-Buonarroti certificó su muerte-. En el espacio -dijo- ha quedado establecida
de una vez para siempre la perfección de la nada
y los gritos la circunvalarán
inútilmente.
A las puertas de Argel
o en las calles de Hebrón
-y bajo la columnata de Bernini- los ancianos han derramado lágrimas
de desaliento -con la indiferente desesperación
de los que están acostumbrados a sufrir-.
Qué extraño siglo este para los hijos de Abraham
-se decían unos a otros- no hemos aprendido gran cosa en Auschwitz.
12.6.10
UN POEMA / Cloti Guzzo
LA DIÁSPORA
El número 4, de la calle Murillo, pintado con brocha de color negro.
Las paredes de azul y amarillo, con brocha de color azul y de color amarillo.
El mar al fondo de la cuesta, de las escaleras,
de los cubos de plástico,
de las casas encaladas de blanco y azul.
Un sol infantil, amarillo, sonríe en una esquina del callejón.
Chuparquía en los puestos.
El picaporte con forma de concha fina-mejillón.
-Hola: ¿está Mirian?
Una señora muy grande con un pañuelo en la cabeza, abre la puerta y luego la entorna,
lleva unos sarahueles de flores y unas chanclas de plástico azul,
entorna la puerta y nos contesta largamente en un idioma que no entendemos.
No entendemos nada..
-Marian Pinto Elharti; ésta es su casa, vive aquí.…
-¿está?, ¿está?
Se oye una voz masculina; la sombra del pasillo,
como una relámpago amarillo, nos lleva hasta el eco de su voz.
Huele a té verde, agua hirviendo, a lentejas.
En un clavo del pasillo largo, hay un abanico rojo colgado.
La diáspora.
El número 4, de la calle Murillo, pintado con brocha de color negro.
Mi querida amiga Mirian....
"Sueños de Arena". Cloti Guzzo.
El número 4, de la calle Murillo, pintado con brocha de color negro.
Las paredes de azul y amarillo, con brocha de color azul y de color amarillo.
El mar al fondo de la cuesta, de las escaleras,
de los cubos de plástico,
de las casas encaladas de blanco y azul.
Un sol infantil, amarillo, sonríe en una esquina del callejón.
Chuparquía en los puestos.
El picaporte con forma de concha fina-mejillón.
-Hola: ¿está Mirian?
Una señora muy grande con un pañuelo en la cabeza, abre la puerta y luego la entorna,
lleva unos sarahueles de flores y unas chanclas de plástico azul,
entorna la puerta y nos contesta largamente en un idioma que no entendemos.
No entendemos nada..
-Marian Pinto Elharti; ésta es su casa, vive aquí.…
-¿está?, ¿está?
Se oye una voz masculina; la sombra del pasillo,
como una relámpago amarillo, nos lleva hasta el eco de su voz.
Huele a té verde, agua hirviendo, a lentejas.
En un clavo del pasillo largo, hay un abanico rojo colgado.
La diáspora.
El número 4, de la calle Murillo, pintado con brocha de color negro.
Mi querida amiga Mirian....
"Sueños de Arena". Cloti Guzzo.
11.6.10
UN POEMA / Chema Rubio
Naci más cerca de los pájaros
y los aires del pinar
que de la vida uniformada, y sus ansias de muerte.
Nací allá donde Juan Panadero
era un padre siempre en otro oficio
siempre buscando otra salida para sus hijos
en los campos donde la guerra había sido.
Una vez me colgaron un uniforme.
Tejero era la noticia, y también el comunismo era un voto sobresaliente en aquella España.
Después de 11 meses
el pacifista quería irse de guerrillero sin paga a cualquier guerra .
Me recuerdo ahora en El Líbano, Colombia o Angola
bajo las ordenes del militar , experto en la cuestión arabigo-judia,
Bernardo Alvarez del Manzano, quién poco antes de su muerte
publicó el libro de su vida: El Diablo en los Dados.
Han pasado los años. Y mi guerra sigue siendo la misma ,
digo que me voy acercando a la vida de los primeros años,
cuando los pájaros tienen plumas y no bajan armados
en busca de la sangre amable del mundo
en un barco cualquiera.
Mi nombre es Jesús Maria Israel de la Estrella de David
y en nombre de mis padres
y en el de aquellos que un día se jugaron la respiración
por ser libres
declaro que ningún SER HUMANO tiene potestad
para arrasar los sueños del mundo
por muy bajo que esté el precio de la vida
en las bolsas del mundo,
y tanto al rey de la muerte : Netanyahu
como a los 6 condes del idiotismo mortífero
solo les deseo un año de pérdida de memoria
para que al volver al mundo poco a poco
en su nuevo renacimiento
les duela la vida como no son capaces en su locura de recordarla.
y los aires del pinar
que de la vida uniformada, y sus ansias de muerte.
Nací allá donde Juan Panadero
era un padre siempre en otro oficio
siempre buscando otra salida para sus hijos
en los campos donde la guerra había sido.
Una vez me colgaron un uniforme.
Tejero era la noticia, y también el comunismo era un voto sobresaliente en aquella España.
Después de 11 meses
el pacifista quería irse de guerrillero sin paga a cualquier guerra .
Me recuerdo ahora en El Líbano, Colombia o Angola
bajo las ordenes del militar , experto en la cuestión arabigo-judia,
Bernardo Alvarez del Manzano, quién poco antes de su muerte
publicó el libro de su vida: El Diablo en los Dados.
Han pasado los años. Y mi guerra sigue siendo la misma ,
digo que me voy acercando a la vida de los primeros años,
cuando los pájaros tienen plumas y no bajan armados
en busca de la sangre amable del mundo
en un barco cualquiera.
Mi nombre es Jesús Maria Israel de la Estrella de David
y en nombre de mis padres
y en el de aquellos que un día se jugaron la respiración
por ser libres
declaro que ningún SER HUMANO tiene potestad
para arrasar los sueños del mundo
por muy bajo que esté el precio de la vida
en las bolsas del mundo,
y tanto al rey de la muerte : Netanyahu
como a los 6 condes del idiotismo mortífero
solo les deseo un año de pérdida de memoria
para que al volver al mundo poco a poco
en su nuevo renacimiento
les duela la vida como no son capaces en su locura de recordarla.
UN POEMA / Sofía Serra Giráldez
Del libro al aire
Pasados ya los vientos huracanados,
el depósito se nutre
del libro alojado en la arena quieta del conocimiento
de aquellos a los que la luz sólo de la esfera radiante llega,
o de las estrellas.
Los más pobres se alimentan del breve oxígeno que los más ricos resolvemos no extinguir.
Suerte, suerte tú que con sólo tu boca abierta
alimentas a la atmósfera con divinas emanaciones
de ser humano lejano y herido por las lanzas de los posesos.
Mi cantar se hará eléctrico para los sedentes,
descarga de ejecutoria sentencia de muerte, quizás,
pero para ti será ya
siempre mi canto vivo a plena luz,
sol del día:
que con la fragancia del mar penetre hasta tus pulmones,
que lo halles entre los cascotes de los solares construidos por las bombas
y en la sangre de tu madre apedreada,
en la bala con la que maniataron a tu padre
o en el muñón que la mina entretejió con las venas de tu carne tierna.
Que no existen las ausencias, yo te digo,
que el suborden de todo lo que te maltrata
es presencia de amor, de casa,
de madre con ríos de agua fresca
chorreando por su rostro tras el baño en la poza cristalina y de padre con una azada en sus manos.
Y la tierra, la tierra siempre latiendo
bajo esos cascotes de muerte, la tierra
con sus oreadoras lombrices y sus fértiles minerales,
siempre la tierra permanece.
Viva espera la lectura de tus ojos
ahora que la has sembrado con el peso alado de tu pierna.
Pasados ya los vientos huracanados,
el depósito se nutre
del libro alojado en la arena quieta del conocimiento
de aquellos a los que la luz sólo de la esfera radiante llega,
o de las estrellas.
Los más pobres se alimentan del breve oxígeno que los más ricos resolvemos no extinguir.
Suerte, suerte tú que con sólo tu boca abierta
alimentas a la atmósfera con divinas emanaciones
de ser humano lejano y herido por las lanzas de los posesos.
Mi cantar se hará eléctrico para los sedentes,
descarga de ejecutoria sentencia de muerte, quizás,
pero para ti será ya
siempre mi canto vivo a plena luz,
sol del día:
que con la fragancia del mar penetre hasta tus pulmones,
que lo halles entre los cascotes de los solares construidos por las bombas
y en la sangre de tu madre apedreada,
en la bala con la que maniataron a tu padre
o en el muñón que la mina entretejió con las venas de tu carne tierna.
Que no existen las ausencias, yo te digo,
que el suborden de todo lo que te maltrata
es presencia de amor, de casa,
de madre con ríos de agua fresca
chorreando por su rostro tras el baño en la poza cristalina y de padre con una azada en sus manos.
Y la tierra, la tierra siempre latiendo
bajo esos cascotes de muerte, la tierra
con sus oreadoras lombrices y sus fértiles minerales,
siempre la tierra permanece.
Viva espera la lectura de tus ojos
ahora que la has sembrado con el peso alado de tu pierna.
UN POEMA / Abel Aparicio González
SIGUEN, LOS HIJOS DE DAVID
Sus palabras,
su condena.
Sus hechos,
el sol que oscurece al amanecer.
Nuestra pasividad,
su libertad.
Enfrente,
los hijos del hoy,
los niños del hoy,
la inocencia del hoy.
Los hombres del mañana,
la venganza
que nosotros hemos sembrado.
Sus palabras,
su condena.
Sus hechos,
el sol que oscurece al amanecer.
Nuestra pasividad,
su libertad.
Enfrente,
los hijos del hoy,
los niños del hoy,
la inocencia del hoy.
Los hombres del mañana,
la venganza
que nosotros hemos sembrado.
10.6.10
UN POEMA / David Escudero Vigara
SENTÍ
Sentí, sentí, sentí
Miedo, angustia, temor
Lágrimas, lloros, desilusión
Tristeza, amargura, dolor
Desdicha, vergüenza, horror
Pesadumbre, insatisfacción, amor
Misericordia, paz, confusión
Pasión, desasosiego, perdón
Errores, lamentaciones, discusión
Fuego, sin sentido, incomprensión
Odio, desdicha, terror
Contradicciones, excusas sin solución
Pretextos, infelicidad, explosión
Sangre, amargura, desazón
Relámpagos, lluvia, tempestad
Deseos, preguntas, volver a soñar
Interminables gritos de llanto
Temibles nubes en el corazón
Gritos, perdones, soledad
Incongruencia, despotismo, fragilidad
Atardeceres negros
Promesas sin cumplir
Oscureciendo almas
Que no volverán a sentir
Amargura, pecado, desolación
Nostalgia, incertidumbre, rencor
Tumulto, desdicha, corazón
Pánico, desconsuelo, insurrección
Querencia, esperpento, tedio
Inseguridad, injusticia, calor
Pena, disculpa, libertad
Piedad, angustia, desidia
Falsedad, compromiso, mentiras
Interminables lágrimas de llanto
Terribles nubes de horror
Sentí, sentí, sentí.
Sentí, sentí, sentí
Miedo, angustia, temor
Lágrimas, lloros, desilusión
Tristeza, amargura, dolor
Desdicha, vergüenza, horror
Pesadumbre, insatisfacción, amor
Misericordia, paz, confusión
Pasión, desasosiego, perdón
Errores, lamentaciones, discusión
Fuego, sin sentido, incomprensión
Odio, desdicha, terror
Contradicciones, excusas sin solución
Pretextos, infelicidad, explosión
Sangre, amargura, desazón
Relámpagos, lluvia, tempestad
Deseos, preguntas, volver a soñar
Interminables gritos de llanto
Temibles nubes en el corazón
Gritos, perdones, soledad
Incongruencia, despotismo, fragilidad
Atardeceres negros
Promesas sin cumplir
Oscureciendo almas
Que no volverán a sentir
Amargura, pecado, desolación
Nostalgia, incertidumbre, rencor
Tumulto, desdicha, corazón
Pánico, desconsuelo, insurrección
Querencia, esperpento, tedio
Inseguridad, injusticia, calor
Pena, disculpa, libertad
Piedad, angustia, desidia
Falsedad, compromiso, mentiras
Interminables lágrimas de llanto
Terribles nubes de horror
Sentí, sentí, sentí.
poeSÍa contra la barbarie

Lamentablemente este blog ha tenido que volver ha ponerse en marcha. Contra el abordaje habrá este domingo recitales de poesía en Madrid y Granada, de momento.
Y hasta el domingo iré colgando en mi blog los poemas que ya están en poeSÍa contra la Barbarie. Desde aquí, miles de gracias a poetas y poetisas que usáis la poesía como método de denuncia.
Mientras, os dejo el recital contra la barbarie que se hizo en Rivas.
19.5.10
Puñaladas traperas a los hambrientos
Hace menos de una semana el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió romper consigo mismo y renunciar a todas sus proclamas irrenunciables. Presentó su plan para luchar contra el déficit de la economía española, arremetiendo contra los que nunca iba a dejar tirados: pensionistas, dependientes, funcionarios y cooperantes que luchan contra el hambre en el mundo. A estos colectivos, insultados por los que se consideran campeones de la lucha por los derechos sociales, se les congelará el salario, se les bajará la mensualidad que reciben por trabajar para las distintas administraciones, se les impedirá recibir con retroactividad sus ayudas y se les dejará morir, poco a poco, porque la ayudas al desarrollo llegarán tarde, mal y nunca.
Sigue leyendo este artículo de Nino Olmeda aquí
15.5.10
Soy ripense.
Esto me convierte,
por motivos geográficos,
en madrileña, española y europea.
De estas tres características mías,
no sé por cual siento más asco hoy.
Me produce tristeza ser madrileña,
por lo que fue y dejó de ser.
Me da vergüenza ser española
por tantas veces que nos han robado la democracia,
la justicia.
Tengo miedo de ser europea,
cualquier día nos mandan a la mierda
y además parecerá nuestra la culpa.
Hoy además, sin que nadie me lo pida,
acuerdo tomar una decisión.
Porque si respetara, acatara u obedeciera
yo misma me produciría
tristeza,
vergüenza
y
miedo.
Esto me convierte,
por motivos geográficos,
en madrileña, española y europea.
De estas tres características mías,
no sé por cual siento más asco hoy.
Me produce tristeza ser madrileña,
por lo que fue y dejó de ser.
Me da vergüenza ser española
por tantas veces que nos han robado la democracia,
la justicia.
Tengo miedo de ser europea,
cualquier día nos mandan a la mierda
y además parecerá nuestra la culpa.
Hoy además, sin que nadie me lo pida,
acuerdo tomar una decisión.
Porque si respetara, acatara u obedeciera
yo misma me produciría
tristeza,
vergüenza
y
miedo.
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