Llega un momento en la vida
en el que hay que decidir qué hacer con ella.
Con la vida, digo.
Te propuse que nos lo jugáramos a cara o cruz
o a una partidita a las cartas,
para que resultara ameno el proceso.
Tú me miraste con cara rara
y volviste los ojos al libro.
Hay vida más allá de Neruda,
hay revolución más allá de Alberti,
y más allá de Benedetti, algo debe de haber.
No tuve más remedio que gritarte.
Y sigues ahí, con tanto libro,
que aún no has decidido qué hacer con ella.
Conmigo, digo.
Hola,
ResponderEliminarTu poema me ha recordado algo que me ocupa desde hace algún tiempo: cómo escribir transmitiendo algo que va más allá de las palabras.
Tanto de lo que leo hoy es perfecto, interesante, bello, hasta parece original, pero lo siento muerto, impersonal, artificial; no este poema tuyo y otro que leí más abajo (ahora voy a leer más abajo aún porque para que te digo que ya leí todo si no).
Si se hace un vídeo del evento de este viernes, por favor háznoslo saber a los que vivimos en otras ciudades...
Muchos saludos
¿Para qué decidir? Mejor seguir viviéndola. La vida, digo.
ResponderEliminaryo he descubierto hoy mismo que hay vida más allá del blog
ResponderEliminar